Hay un Tío que se planta solo en el escenario acompañado de su guitarra y nos canta una canción. Parece ser que nadie le escucha y que menos le aplauden. Pero el Tío en cuestión sigue ahí plantado, cantando su canción como el que más: relajado, tranquilo, disfrutando del momento. Y lo hace bien porque le pone el alma…
Yo de mayor quiero ser ese Tío, cantar mi canción y cantarla con toda el alma, me escuchen o no, me aplaudan o no, y si lo hacen mejor que mejor, y sino… Y sino qué más me da si durante ese rato fui feliz.
* Reflexiones aleatorias pocas horas antes dejar el Sudeste Asiático tras casi 12 meses en ruta para embarcarme en mi nueva aventura: India.
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