Rutas Descubriendo el Imperio Khmer. Camboya

*Información del viaje realizado entre 2011 y 2013; puede estar desactualizada.

¿Qué fue el Imperio Khmer?

Por allá el siglo VIII, en la región actualmente conocida como Camboya, nació un nuevo imperio, una unidad política fruto de la resistencia contra las invasiones de otros reinos provenientes de Indonesia. El Imperio Khmer nacería con Jayavarman II alrededor del Tonlé Sap, el gran lago proveedor de agua y comida. Heredero de la cultura, filosofía y religión hindú, Jayavarman II se proclamó Dios-Rey y inició la construcción de la Ciudad de Angkor -cada dios-rey dejaría para la posteridad su propio templo- paralela a una expansión territorial que llevaría las fronteras del reino hasta los actuales Laos, Tailanda, Sur de Vietnam y partes de Malasia y Myanmar. (ver mapa en cabecera

Bajo el empuje de los pueblos Siameses y por causas todavía desconocidas -posible falta de alimentos por mala gestión del sistemas de riego, o puede que también pestes- el Imperio finalizó su fase de decadencia cuando en 1431 la Ciudad de Angkor fue conquistada y saqueada por esta nueva potencia regional. Los pueblos siameses absorbieron gran parte de la cultura khmer, mientras que su realeza y aristocracia se desplazaron hasta la actual capital de Camboya: Phnom Penh.

¿Qué ruta haría si tuviera que volver?

Si bien la Ciudad de Angkor concentra la mayor -de hecho es impresionante- cantidad de restos arqueológicos, aquí os propongo una ruta a través de Camboya visitando «El Legado del Imperio Khmer» para degustar y saborear piedras recorriendo el país y atravesando otras realidades y paisajes más allá del foco turístico de Angkor.

Esta ruta y este post, en realidad nacieron de una conversación con Débora, una española establecida en Siem Reap y casada con un Camboyano. Cenábamos en casa de Tomás -increíble la tortilla y la sobrasada, de la «que fem a casa» (la que hacemos en casa)- un amigo de Glòria, una chica de Mataró como yo y mi contacto en la ciudad.

Débora tenía visitas de España, y después de haber visitado incontables veces los templos de las afueras de Siem Reap tenía preparado un plan especial para esta ocasión. En el suyo me baso para perfilar el mío. Vamos allá.

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Día 1 / Phnom Penh > Battambang

Empezamos en Phnom Penh, la capital de Camboya, y tomamos un bus (5h-6h) hacía la segunda ciudad del país, Battambang. Llegando a media tarde nos queda margen para darnos una vuelta por el centro y echar una ojeada al mercado central. La ciudad en si misma tiene poco que visitar, pero sus gentes y el ambiente callejero bien merecen un paseo.

Día 2 / Battambang

Al día siguiente visitaremos uno de los templos situado a las afueras de la ciudad: Wat Banan. Podemos llegar en moto o en alguno de los tuk-tuk. Wat Banan tiene el encanto de estar situado en la cima de una colina con lo que ofrece buenas vistas de la zona. Como siempre, es mejor visitarlo temprano al amanecer y a última hora, no sólo por la calidad de la luz, sino que por el calor y por la menor cantidad de turistas. Comparado con la joyas de Angkor es relativamete sencillo, pero perfecto como primer toma de contacto. Durante el resto del día se puede visitar otros templos en la zona o la cuevas que los Jemeres Rojos usaron durante la guerra. También se puede descansar y guardar fuerzas para las siguientes jornadas de visita a Angkor.

Día 3 / Battambang > Siem Reap

Es un día de viaje através de los ríos que llevan al Tonlé Sap, el corazón de Camboya y uno de los principales motivos por lo que Angkor está donde está. El Tonlé Sap fue al Imperio Khmer el equivalente del Nilo a los egipcios, o el Tigris y el Eúfrates a los imperios mesopotámicos. 

Durante la travesía de unas 8h en barco se puede contemplar la vida de los nómadas lacustres así como las aldeas flotantes vietnamitas. Una toma de contacto con la realidad más humilde del país para acabar llegando a Siem Reap, el campo base para explorar Angkor y Roluos.

Día 4-5-6 / Siem Reap

Toca madrugar para asistir a uno de los amaneceres en el templo de los templos de Angkor: el Angkor Wat. Después, a bordo de nuestra bicicleta, tenemos por delante la inabarcable zona arqueológica de Angkor (más info en el siguiente apartado ¿Qúe visité en Angkor?)

Dos días serían suficientes (en realidad ni una semana entera sería suficiente) para visitar Angkor si hemos hecho un poco de pre-selección de lugares. El tercer día lo dedicaremos a Roluos, una zona al este de Siem Reap menos turística en la que podremos explorar a nuestras anchas sin tener «hordas turisteras» merodeando a nuestro alrededor. El paseo hasta llegar ofrece la posiblidad de cruzar aldeas y interactuar un poco con los camboyanos.

Día 7 / Siem Reap > Beng Mealea / Banteay Srei

Ha llegado el momento de dejar la bici. Siempre nos podemos dar un día de descanso y fiesta en Siem Reap, pero si todavía hay fuerzas es hora de alquilar un coche (si somos varios) o una moto (si somos pocos) y echarse a la carretera.

Las ruinas de Beng Mealea, a 40km de Angkor, son lo que teníamos en mente cuando nos hablaron de templos perdidos en el corazón de la jungla. Pocos turistas se acercan hasta aquí por lo que disfrutarlos casi a solas es una delicia. El Banteay Srei es una pequeña joya aislada. Su color y la extraña escala de las edificaciones lo hacen algo singular para visitar.

Día 8 / Preah Vihear

Carretera y manta para llegar hasta las colinas en la frontera norte con Tailandia. El Preah Vihear fue motivo de litigio entre ambos países hasta que la Unesco falló en favor de Camboya. La singularidad del templo está en su ubicación en la cima de una montaña y el contraste de sus paisajes con todo lo visitado hasta la fecha. La opción del viaje por carretera también nos permitirá cruzarnos con la vida diaria de las gentes de Camboya, más allá de tanta piedra y monumento.

Día 9 / Siem Reap > Phnom Penh

Toca finalizar la visita de los conjuntos arqueológicos y volver a Phnom Penh. Se pude hacer en bus, pero también existe la posibilidad, mucho más atractiva, de hacerlo en barco a través del Tonlé Sap para acabar llegando al atardecer a la capital del país, refugio de los reyes jemeres en el ocaso de su imperio.

Y luego…

Un par de días podrían bastar para visitar Phnom Penh para luego dirigirnos a las soñolientas costas del sur, en Kep o Kampot. O podríamos también cerrar la visita a Camboya con una escapada a Sen Monorom para disfrutar de uno de los mejores paisajes de Camboya y pasar un par de días con los elefantes que viven en Heaven (el paraíso).

¿Qué visité en Angkor?

Angkor se disfruta visitándola un poco al tun-tun. Mejor en bicicleta, a nuestro aire y concentrando los esfuerzos al principio y al final del día: menos calor, mejor luz y menos gente. Durante las horas centrales el sol puede ser implacable.

Existen tres tipos de entrada: 1 día, 3 días no necesariamente consecutivos y 7 días. Yo compré la segunda, de modo que entre jornada y jornada de visita podía descansar en Siem Reap y recuperar fuerzas para los madrugones.

Esta pequeña guía sólo pretende repasar los sitios que visité, explicar por qué me gustaron y compartir algún consejo. Pero lo más importante para disfrutar de la magia de la ciudad perdida es dejarse llevar e improvisar un poco.

Los imprescindibles

Fotografías de Angkor Wat

Angkor Wat

El gran icono de Angkor, monumental y concurrido.

Angkor Wat es sin lugar a dudas la reina del baile, pero no por eso la chica más bella de la fiesta. Considerado el complejo religioso más grande del mundo, Angkor Wat atrae las miradas de todos y ese puede ser su principal problema. Es difícil no sentirse parte de una atracción de feria. Los amaneceres valen la pena, pero como comenté en el post anterior, es importante llegar pronto, coger buen sitio y llevar buena música para huir del follón del gentío. A parte de lo obvio y de la vista al templo, lo que sí recomendaría es perderse un poco por los límites del recinto y dejarse caer por las construcciones cerca del foso exterior.

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Fotografías de Bayon

Bayon

El templo de las mil caras y mi favorito de Angkor.

Bayon, el templo de las mil caras que sonríen al infinito. Magnífico y mi favorito. Llegar al atardecer cuando ya todos empiezan a volver a casa. Llegar al amanecer y explorar el templo a solas mientras el día va clareando poco a poco. Perderse en silencio por las galerías inferiores. Bayon, la perdición de cualquier amante de la fotografía, incapaz de decidir cual es el mejor punto de vista.

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Fotografías de Ta Prohm

Ta Prohm

El templo devorado por la jungla.

Ta Prohm es el paradigma del templo misterioso abandonado en la jungla y deborado por árboles gigantescos. Esta imagen idílica sería cierta de no ser por la hordas de turistas que lo infestamos. Al igual que Angkor Wat y Bayon es muy importante llegar a primera y a última hora para saborear un poquito la atmósfera misteriosa de este templo de postal.

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Los que completan el recorrido

Fotografías de Preah Khan

Preah Khan

Galerías derruidas, color y menos visitantes.

El Preah Khan, a pesar de ser uno de los principales complejos, recibe menos visitantes por ser menos paradigmático. Fue el segundo templo que visité después de Angkor y me gustó, tanto el acceso como las mil galerías derruidas y los colores de sus paredes. Darse un paseo por el recinto exterior para volver a abordar el templo de nuevo y ver como va apareciendo entre la jungla.

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Fotografías de Angkor Thom

Angkor Thom

La ciudad, sus puertas y la terraza de los elefantes.

Angkor Thom es el nombre que recibe lo que podríamos considerar propiamente la Ciudad. Visitando el conjunto la cruzamos constantemente y personalmente me fascinaron sus puertas flanqueadas por líneas de guerreros y demonios. La terraza de los elefantes no tiene mucho misterio pero vale la encaramarse a ella para imaginar la plaza central llena de vida y bullicio hace 800 años.

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Fotografías de Mebon

Mebon

Un templo distinto bajo el sol vertical.

Mebon sería un templo secundario aunque tiene un tamaño considerable. Es bastante distinto del resto y supongo que eso me atrajo. En cierto modo parece más un templo de culturas pre-colombinas que no un templo asiático. Sus torres hechas de ladrillo tienen un tono especial y haberlo visitado alrededor del medio día le confirió el carácter de lugar onírico azotado por el ardiente sol vertical.

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Fotografías de Baphuon

Baphuon

Reflejos de primera hora y forma piramidal.

Baphuon, otro templo tipo pirámide pre-colombina. A primera hora de la mañana, cuando ya ha amanecido la luz del sol se refleja sobre los lagos que flanquean la vía procesional de acceso. Durante mi visita el acceso a la cumbre estaba cerrada pero circunvalarlo ya valió la pena.

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Las pequeñas joyas

Fotografías de Ta Nei

Ta Nei

Una pausa silenciosa escondida en la jungla.

Ta Nei podría ser considerado con un templo de tercera, pero me pareció una joya escondida en la jungla. Es pequeño y se llega por un camino de tierra pero si consigues llegar te puedes pasar una hora sin que aparezca un alma. Es bastante céntrico y tiene mucha sombra, por lo que es una buena parada en las horas de calor y bullicio.

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Fotografías de Phimeanakas

Phimeanakas

Un rincón tranquilo junto a Baphuon.

Justo al lado de Baphuon. Otra pequeña joya en la que descansar de las grandes glorias atestadas de gente. Vale la pena perderse un poco por los alrededores o andar por la piscina lateral. Por la mañana hay buena luz, pero puede que por la tarde sea incluso mejor.

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Fotografías de Ta Som

Ta Som

Un acceso discreto y una puerta abrazada por un árbol.

Ta Som es otra parada intermedia para descansar de grandes glorias. Me gusto su acceso, discreto, como caído del cielo en medio de la arena. En su interior hay un curioso árbol caído que sigue floreciendo en horizontal y la puerta del fondo está bien cubierta por un árbol que la arropa.

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Fotografías de Thommanon

Thommanon

Una breve parada en el camino.

Thommanon. Lo dejé para el final porque tiene poco que contar, pero pasé por él decenas de veces camino de todas partes. Me gustó la perspectiva que ofrece desde la carretera aunque de cerca, curiosamente, pierde un poco su magia. Buena parada para descansar gracias a su ubicación.

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