La respuesta de Timmy fue inmediata: «My heels used to bleed at Easter» (Por Pascua me sangraban los talones). No pude no alucinar, por un momento pensé en pasos de Semana Santa y penitentes ensangrentados.
En los Estados Unidos, a los niños les regalan huevos de pascua, algunos de chocolate, otros de plástico con pequeños regalos dentro. El pequeño Timmy pareció haber encontrado en esas mitades de plástico la mejor manera de imitar el taconeo de su madre y su tía. El precio a pagar era la sangre en los talones al romperse el plástico bajo sus pies.
Timmy me contó esta historia con apenas 19 años recién cumplidos, unos 19 años que debo decir me impresionaron, no tanto por su discurso como por su coherencia. Tim ya sabía que para poder ser uno mismo siempre hay un precio que pagar.
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