Una velada con Baraka. Berastagi, Indonesia

La palabra árabe Baraka significa “bendición” divina. Esto lo sé ahora pero la primera vez que la vi y que decidí grabarla con fuego en mi memoria, Baraka significaba algo que no comprendía del todo pero que me marcó de tal modo que casi 20 años más tarde sigo “pagando” las consecuencias de aquel encuentro fortuito a la tierna edad de 12 años.

Fue por la tarde, después de comer, y sería fin de semana o vacaciones cuando al encender el televisor y poner el Plus me topé por primera vez con Baraka. Me quedé pegado al televisor, entre fascinado e incrédulo. No había voz, no había argumento, sólo imágenes y música. No entendía nada pero lo comprendí todo. Esperé a que terminará y grabé con fuego y para siempre su nombre en mis recuerdos: Baraka. Arragué la revista con la programación del mes y busqué el próximo pase. Esta vez estaría allí desde el minuto cero con los ojos de un niño que ha descubierto un mundo, El Mundo.

Después de ese segundo pase tuvieron que transcurrir 11 años hasta que Baraka y yo nos volviéramos a encontrar. Esta vez estaba en Helsinki, y entre charla y charla con el Gran Félix Pousa le hablé de Baraka. Era mediados de mayo y la aventura en Finlandia estaba llegando a su fin, pero quiso la divinidad que durante ese año encontrara una postal de la escena de la Danza Balinesa del Mono -quien la haya visto no la olvidará fácilmente-  y quiso la divinidad que durante ese año esa foto y el recuerdo de Baraka me dieran los buenos días cada mañana junto a la mesita de noche. Un día Félix me comentó que, movido por la curiosidad, la había buscado y encontrado y que tenía la película. Organizamos un pase en mi habitación con la gente del departamento de Arquitectura, con palomitas y tortilla de patata y de todo. Más tarde en esa misma “noche”, durante uno de los eternos amaneceres primaverales de Helsinki, la volví a ver, pero esta vez a solas. Habían pasado 11 años y durante ese tiempo yo había cambiado pero ella no. Ella seguía siendo fresca y poderosa. Baraka me atormentaba de nuevo removiendo mis sueños más alocados.

Hasta mediados del pasado 2011 la volví a ver varias veces, pero recuerdo una especialmente. Fue a mediados de febrero de ese año y fue ésta y no otra la que terminó por evaporar mis miedos y mis reparos: Quería ver mundo, quería ver El Mundo. Quería experimentar Baraka en mi propia piel. Ese último pase tuvo lugar, cómo no, en Gran Via, en el tercero, en buena compañía y con una copa de vino. Ese último pase es el germen de este post: Una velada con Baraka.

Les propongo un plan, un juego, una experiencia. Les invito a pasar una velada con Baraka. Háganse con una copia*. Créanme, compren una original. Baraka es por encima de todo una poesía visual y sonora y la calidad y el tamaño, aquí, sí que importan. Una vez tengan Baraka en sus manos, les aconsejo que le busquen una cajita, pequeñita pero que sea bonita, porque Baraka no es sólo una película ni un documental. Baraka es una puerta al mundo y a los sueños, Baraka es un desafío a nuestra cotidianeidad y a lo que damos por sentado. Baraka es un ejercicio humano de belleza, de poesía, de sensibilidad y es por eso por lo que no sería justo dejarla en un estante sin más.

Esta vez vamos a hacerlo bien y no sólo le vamos a dar al play. Puesto que Baraka no es una película sino una experiencia tendremos que tratarla como a tal. ¿Lugar? El lugar que sea el que cada uno escoja, pero yo apuesto por algo muy nuestro, nada como el sofá de uno mismo para tales momentos/eventos. ¿Atrezzo? La acción se desarrolla en el televisor o en el proyector, pero la sala también debe participar. Apaguen las luces de interruptor y enciendan velas por todo el salón, el antes y el después son casi tan importantes como el durante. ¿Refrescos? Todos, pero siendo un hombre de cervezas, creo que tomarse un buen vino con unas buenas copas es lo más apropiado para esta ocasión. Tinto, porque el contenido es denso y casa mejor que con el blanco –el que yo prefiero-.

¿Compañía? Que cada uno elija que yo propongo. Inviten a sus amigos y hagan de esta velada algo especial para compartir con los suyos. Seamos unos cuantos pero no hagamos cena, mejor un pica-pica para el antes, el durante y el después. Y sí, debe haber un buen caldo con el que consumar esta comunión visual que a la que se descuiden puede acabar siendo existencial. ¡Qué bueno poder comentar al final de la película aquella escena, o aquel paisaje! ¡Qué alguien nos cuente en primera persona cómo son aquellos templos o aquella ciudad que visitó! ¿O porqué no ya puestos nos ponemos todos a soñar despiertos y planeamos un viaje imposible a todos y cada uno de los lugares que acabamos de ver? ¿Porqué no? Soñar es gratis.

¿Compañía? ¿Y si en vez de ser muchos o varios organizamos un velada con la pareja? Ojo, que éstas las carga el diablo y lo mismo acabamos por comprar un billete a cualquier parte que lo zanjamos con una discusión existencial que pone en evidencia destinos y ambiciones existenciales opuestas. Pero, y digo pero, y si resulta que puestos a soñar despiertos encontramos al compañero de aventuras que siempre quisimos tener. Y si resulta que realmente a partir de hoy empieza la cuenta atrás de esa aventura que contaremos a nuestros nietos, de cuando el abuelo y la abuela arramblaron con los bártulos y “bendecidos” por la divinidad se echaron al mundo.

¿Compañía? Con uno mismo. Ojo, éstas sí que las carga el diablo y una botella de vino puede ser demasiado o insuficiente y puede que haya que poner el pause para bajar a comprar más. Nunca, y digo nunca, habrá que verla a solas pero acompañado por un ordenador con conexión a internet y una tarjeta de crédito con saldo. Lo mismo se levanta uno al día siguiente con una resaca memorable y el con el vago recuerdo de la compra de un billete de ida, pero no de vuelta, con destino a Bangkok.

Supongo que a estas alturas los fieles y no tan fieles seguidores de Outteresting.com se habrán percatado que este blog y el camino que decidió tomar un servidor le deben mucho a ese encuentro fortuito con esta película y a esta relación de casi 20 años. A estas alturas habrán comprendido que sin ser mi guía, Baraka es un referente potentísimo de lo que veo y del cómo lo veo. Ya que estamos puestos, les confesaré que las bandas sonoras que menciono en mis amaneceres de Angkor y en los viajes al centro de la tierra en Kong Lo, ambos son en realidad la banda sonora de Baraka, autoría de Dead Can Dance -el vídeo que les he adjuntado al principio de este post-. Esta música no sólo me ha acompañado en esos momentos concretos, y es que muchos, y digo muchos de los posts que he escrito y que espero hayan leído con deleite fueron escritos mientras me intoxicaba con su música.

Baraka será una cosa y Outteresting.com otra muy distinta, pero una bebe de la otra. Y no hablo sólo de música, de destinos o de fotografía. Hablo del hambre de soñar, del hambre de ver y de vivir, del hambre echarse al mundo y mirarle a los ojos a los mil millones de rostros que pueblan el planeta para comprobar como siempre terminan por devolverte la sonrisa. Baraka es una provocación, un desafío y está en tu mano aceptarlo o no.

 

* Si se nos escapa al presupuesto o las ganas de verla nos pueden aquí tienen el link para verla en streaming por Internet. Aún así, insistiré: si pueden regálensela a sí mismos.

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.

8 Comentarios

  1. CRU

    a la “to do list”…

  2. eva

    uau ***

    tinc molt present el moment en que la vaig veure… Recomanada per qui millor me la podria haver recomanat :p

  3. ma angels

    Renoi nano, tens el cap i tot l-ho altre tan centrat, que tinguis les coses tan clares , i vaguis aconseguin, la fita que te havies proposat…molts petons

  4. Dani Ferrer

    Aquí un altre ignorant que desconeixía aquesta meravella de “pel·licula”, la vaig acabar de veure ahir i encara estic sobtat per tot el que em va ensenyar. Gràcies per les teves recomanacions.

    • És que aquesta peli es mereix tot un monument. No sé si ho sabies, però la seva germana petita es va estrenar aquest estiu passat. Es diu Samsara i es pot comprar per internet o a Fnac i llocs així :D

      Jo encara no l’he vista però me’n moro de ganes ;)

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