arbol-de-almas-2 © 2013 . All rights reserved.

Un Árbol para las Almas. Tana Toraja, Indonesia

Muerte… Todo Tana Toraja parece girar en torno de la muerte. La muerte y los rituales que los Toraja crearon para conjurar la angustia de tener existir para luego desaparecer. Y no son sólo los Toraja, es la humanidad entera la que a lo largo de milenios ha intentado conjurar la incertidumbre que sigue a la vida, y es en gran parte sobre esa incertidumbre sobre lo que pivotan las más diversas religiones que alimentan o emponzoñan las almas del planeta entero, ahora y siempre.

De todas las muertes, las de un bebé o un recién nacido puede que sean las más devastadoras. La duda de lo que podría haber sido el peor de los tormentos. Ante el desgarro y el dolor de una presencia irreemplazable que no consigo imaginar, he descubierto en el corazón de las montañas del centro de Sulawesi la respuesta de los Toraja. Un conjuro poético que planta cara a la muerte para convertirla en nueva vida. Es en los Árboles de las Almas donde reposan los cuerpos y los espíritus de los murieran demasiado pronto, y es desde allí que vuelven a la vida.

Permanecerán sus espíritus dentro de los árboles y crecerán con ellos. Dentro de los grandes troncos morarán para siempre estas almas pequeñitas que de otro modo hubieran vagado eternamente por el limbo. Sus madres y sus padres siempre podrán volver al bosque a sentarse junto al árbol que ya es su bebé. Y ese bebé que pasó a formar parte del bosque dará fuerzas a la madre y al nuevo hermano que venga en su vientre. Y por este sortilegio su muerte no habrá sido en vano, ya que desde las entrañas del coloso verde velará por el futuro del hermanito que nunca conocerá.

Me pareció tan bello este conjuro que sin ser creyente he querido creer. Me ha parecido tan tierno y tan humano que por un momento he sentido ganas de quedarme a solas junto a este árbol. Me ha parecido que estando ya muerto el árbol seguía vivo y que el brote que nacía del tronco pelado era la confirmación de que las almas de estos pequeños siguen y seguirán al cuidado de las madres y los padres que dejaron atrás y de los hermanitos que estén por venir.

Me ha fascinado ver como “supuestos remotos pueblos primitivos” encontraron una forma tan bella y tan poética de conjurar el dolor más desgarrador. No he podido dejar de compararla con mi catolicismo que condena estas almas inocentes al limbo, fuera de toda redención. Es en lugares como éste en los que se comprende que son -las demasiadas veces ninguneadas- belleza y poesía las herramientas que en última instancia nos hacen humanos y nos ayudan a sobrevivir, por encima incluso de las ciencias y las técnicas.

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.

4 Comentarios

  1. silvia

    Bello relato de un mito que se repite en distintas culturas y continentes, de diversas maneras, todas asociadas a la necesidad humana de buscar trascender más allá de la finitud de la vida.

  2. CristinaJ

    Preciós i commovedor!

Leave a Reply

Tu email no será publicado
Los campos necesarios están marcados con *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title="" rel=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>