Elefantes & Jorge Bucay © 2012 . All rights reserved.

¿Se atreven?. Mondulkiri, Camboya

Me lo regalaron por un Sant Jordi ¿Hará unos 6 años? Cristina, “La Ramos”, me había insistido en que valía la pena leerlo y que por una vez no estaría de más dejar a un lado mis arrogantes prejuicios hacia los libros de “auto-ayuda”.

Como reza el dicho “a caballo regalado ya tienes caballo” y como también “es de bien nacido ser agradecido” leí el libro de cabo a rabo, del derecho y del revés. Muchos de los cuentos valieron la pena y los cito a menudo en mis cátedras de taberna y noches taciturnas. Pero éste del elefante se me vino a la cabeza durante mi paso por The Elephant Project Valley y me pareció un buen cierre a esta trilogía de post paquidérmicos:

“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?”. No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. 

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad… condicionados por el recuerdo de «no puedo»… Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón…”. Jorge Bucay.

No sé a ustedes, pero a mí, después de leer este cuento, siempre me entran ganas de hacer una lista con todas las cosas que siempre creí que no podía hacer para descubrir que estaba equivocado. ¿Se atreven?

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.

6 Comentarios

  1. CRU

    llavors, encara m’agrada més! :)
    És que com bé vaig llegir en un d’aquests llibres “d’auto-ajuda”: Los cuentos hacen dormir a los niños y despertar a los adultos…

  2. Dani Ferrer

    Impressionant entrada, sóc un acabat d’arrivar al teu bloc, però prometo ser-ne habitual seguidor a partir d’ara.

Leave a Reply

Tu email no será publicado
Los campos necesarios están marcados con *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title="" rel=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>