No es lo mismo. Valle del Alas, Indonesia

Puede que ya lo sepas, pero yo te lo cuento.

No es lo mismo cruzar un país montado en un cómodo todo-terreno de lunas tintadas y aire acondicionado, con refrescos a mano y con buena compañía con la que charlar. No es lo mismo que hacerlo montado en un cochambroso autobús de línea en el que cocerse bajo el sol del trópico para acabar abriendo las ventanas y tragar polvo. No es lo mismo que nadie te entienda y que no puedas hablar con el vecino de al lado que no deja el cigarrillo de clavo ni un momento.

No es lo mismo, porque con la ventana abierta y sin nadie con quien poder charlar no te queda más remedio que mirar a fuera o mirar a dentro. Mirar a fuera, a los paisajes que las lunas tintadas te hubieran enturbiado y cuyos colores habrían marchitado. Mirar a dentro, cuyos pasajeros son los habitantes reales de estas lejanas tierras que viniste a visitar y a conocer. Nadie con quien hablar para poder contemplar la vida que discurre frente a tus ojos, nadie excepto ti mismo con quien comentar y reflexionar, en un ir y venir continuo entre el presente que estás viviendo y el pasado del que procedes. Me pasa que estando solo estoy más atento.

No es lo mismo mascar polvo, sudar y oler a rancio, porque siendo otro bulé más -extranjero-, al menos eres el bulé que comparte su vida y su camino. Y sólo por eso, porque no vistes camisa blanca impoluta y pantalones caquis de explorador aventurero que ignoran lo que es el barro, porque soportaste las incomodidades del viaje como uno más, sólo por eso ya te ganaste las complicidades y las sonrisas –que valen su peso en oro- de estas gentes humildes que atiborran este autobús cargado hasta los topes.

No es ni mejor ni peor, sencillamente es distinto.

Y por eso que un simple trayecto de Ketambe a Berastagi puede convertirse en algo especial: Un reencuentro con Urin y su familia frente a su casa en una parada improvisada en un mercado de carretera, en el señor simpático que sin hablar inglés se ofreció a llevarme en moto a la estación cuando andaba despistado por Kutacane y en todas estas postales de las que mis pupilas se empaparon mientras andaba colgado en la parte trasera de una opelet -furgoneta local- y mientras viajaba espachurrado en el autobús de hojalata.

Y como no es lo mismo, y ni es ni mejor ni peor, a mi sabe siempre más rico viajar así, porque nunca sé cuándo llegaré ni qué ocurrirá en el camino, y ese no saber me mantiene despierto y atento, con los ojos bien abiertos a la vida.

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.

6 Comentarios

  1. Rafa Rodriguez

    No es lo mimo la comodidad que te da el dinero y la opulencia a vivir la realidad de la vida de los oprimidos y olvidados. ¡ Cuál realidad es la verdadera? Ambas, porque están en los extremos de la vida y unidas inevitablemente por la mezquindad del hombre o mejor dicho, del ser humano. Aveces a los seres humanos se nos olvida que estamos de paso en este mundo y en lugar de convivir lo mejor posible entre todos, siempre queremos pisotearnos unos a otros. Felicidades por tus vitàcoras, me encantan.

    • Buenas Rafa ;) Totalmente de acuerdo contigo. El que sólo conoce una realidad no conoce ninguna. Sin referentes, contrastes y matices contradictorios entre si la imagen se vuelve plana y no cuenta nada. Precisamente por eso los viajes valen la pena, porque ves realidades contrastadas que te ayudan a tener una imagen más compleja y completa de este mundo :) Un saludo y gracias por los ánimos ;)

  2. Dani Ferrer

    Cuanta raó téns, Franc, no és el mateix, no!!

  3. eva

    Llegint he recordat al Mr Chicken, el seu politono “kikiriki” i la companyia dels pollets travessant sumbawa :)

    • Haha Què hagués estat del nostre pas per Sumbawa sense el gran Mr. Chicken i el coro pollito? ;D Amore, espero que tot bé per BCN que no se nà de ti! Ja em tindreu al dia de l’operació se’ns casa l’Oriko ;)

      petons

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