Line Ramstad en la Pun Pun Farm © 2012 . All rights reserved.

El Río Line. Mae Sot, Tailandia

Si Line hubiera nacido Río estaría permanentemente a rebosar de agua. Y aún así, su naturaleza escandinava la empujaría a ser un río a la inversa. Calmado y paciente en los tramos estrechos donde hay que estar alerta para sobreponerse a las dificultades. Bravo y alborotado en los tramos holgados por donde fluir a sus anchas salpicándolo todo de vida y alegría. De esos rios grandes y lentos, de márgenes anchos que se saborean navegándolos tranquilamente sobre una barquita. Line rebosa vida y mucha mucha energía. Desde el amanecer hasta que se pone el sol, esta noruega desafía los estereotipos y deja a su paso un reguero de vitalidad allá donde va.

A través del Sr. Albert la conocí y ella se presentó como mejor sabe: brindándome una de esas amplias sonrisas pícaras de niña traviesa pero cumplidora que ha hecho los deberes. Luego vinieron un par de preciosos ojos azules, de esos a los que los ibéricos andamos tan poco acostumbrados. Y por montera llevaba los restos de una dorada cabellera vikinga, que fue larga en otros tiempos, pero que las exigencias del guión y la vida en la jungla mandaron cortar.

Line estaba viviendo con parte del Clan Ga Yaw Ga Yaw en Mae Sot, pero su campo base era y es Noh Bo, la aldea de refugiados karen en la frontera, desde la que todavía hoy se oyen estallar la minas antipersonas. Allá es donde Line aterrizó hará 3 años con un par de arquitectos noruegos para construir un orfanato de diseño que el tiempo se encargaría de poner en su sitio, y que la quisquillosa Line cuestionó desde el principio. A ella le preocupaba que el edificio acabara sirviendo y durara, a ellos que quedara bien en la foto. A ella le importaba el trato con las personas que les estaban ayudando a construirlo, a ellos que quedara bien en la foto. Ellos se fueron con sus bonitas fotos pero Line se quedó. Había encontrado una nueva familia que sumar a la noruega, y encontró unos nuevos amigos junto a los que alumbrar El Clan Ga Yaw Ga Yaw.

Primero me los definieron como una ONG, aunque tras algunas explicaciones me pareció entender que en realidad eran una empresa constructora. Al conocerlos un poco más me di cuenta de que eran un grupo de amigos, una familia. El Clan Ga Yaw Ga Yaw son todas esas cosas y a más a más, por si fuera poco, andan constituidos como club de fútbol. Son un equipo, una piña, que ha crecido y que ha evolucionado con el tiempo, pero que permanece fiel a su espíritu: ganarse la vida echando una mano a los refugiados Karen, construyendo equipamientos para las aldeas, para la gente que los necesita. Con los materiales que tiene a mano, sea barro, madera o bambú. Y con los recursos de los que disponen y que suelen ser siempre escasos. Y aun así hacen arquitectura que facilita la vida a las personas. Y aun así sus edificios quedarán bien en las fotos.

Line es lo que en Cataluña llamamos el “Pal de paller”, el palo que aglutina la paja en el almiar y mantiene el conjunto unido contra lluvias y vientos. Los Ga Yaw Ga Yaw serán muchos y todos suman para que el barco tire adelante, pero me marcho de Mae Sot teniendo claro que es la educada y martilleante insistencia de Line lo que hace que no se desmigaje. Sólo el entusiasmo, la humildad y la perseverancia pueden hacer que el invento funcione. Y vienen las tormentas, y arrecian los vendavales, y cuando se trata de tratar personas toda delicadeza, honestidad y cariño son pocos. Hace falta mantenerse firme pero flexible. Adaptarse a la situación y al momento, dejarse llevar sin perder el rumbo. Y en eso andaba Line cuando la dejé, en un complicado ejercicio de malabarismos entre el ayer y el mañana, buscando ese punto medio donde uno se diluye en su entorno sin dejar de ser si mismo. Mostrando sus debilidades sin pudor para poder seguir creciendo.

Ahí va Line, con una sonrisa en la cara, el entusiasmo en sus ojos y la calidez en sus palabras. Con la determinación de los Ríos que siguen su camino dejándose llevar al tiempo que llevan. Adaptándose a cada momento y a cada geografía: a veces bravo, a veces manso, pero sin detenerse nunca.

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.

1 Comentario

  1. xevi pallarés

    molt bo!!!!!!!!!!!!!!!! Com sempre felicitats i ànims!

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