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Cruces, cumbres & calvarios. Kuala Lumpur, Malasia

Cristo cargó con la cruz y murió en ella porque así lo quiso. Siendo dios todopoderoso podría haberse escaqueado, pero la grandeza del mito está en que prefirió morir para poner en evidencia hasta donde pueden llegar la intolerancia, el odio y el fanatismo de los humanos.

Cruces. Cargamos con cruces y también lo hacemos porque queremos, pero al contrario que en el pasaje del calvario, la mayoría de las veces lo hacemos sin saber el porqué. Lo hacemos por miedo, por inercia, por inconsciencia. Cargamos a cuestas con cruces que nos lastran y arrastran hacia nuestro calvario particular. Durante casi los 3 primeros meses de este viaje yo cargué a cuestas con una bien grandota. Una que seguro muchos de ustedes cargan o habrán cargado alguna vez: Tenía que ser feliz.

Era mi primera noche en Yangon y andaba resacoso de tanto Color cuando en la mesa de al lado oí hablar castellano. Saludé, me saludaron y me invitaron a sentarme. Eran Ana y su madre. Ana estaba al final de sus 6 meses de viaje en solitario por Australia y el sureste asiático y su madre la acompañaba durante las últimas semanas por Myanmar. Yo por el contrario estaba al principio del mío y andaba todavía muy muy perdido. Mientras Ana comentaba sus ires y venires hizo una afirmación que me marcaría para los próximos meses: Durante todos y cada uno de los días transcurridos Ana había sido Feliz. Me chocó. Me chocó porque yo llevaba ya una semana y sentía de todo menos felicidad. Estaba angustiado, tenso, ansioso, maravillado, inquieto, excitado, sorprendido, a algunos ratos alegre, pero Feliz, Feliz No.

Durante los siguientes días, semanas y meses sus palabras resonaron en mi cabeza, y a cada momento de calma, cuando me preguntaba honestamente si era feliz mi respuesta era que No. No conseguía ser feliz a cada día que pasaba, no me invadía una sensación de plenitud total ni la consciencia de estar viviendo en una nube. A pesar de ello seguí viajando, seguí conociendo gente maravillosa, viviendo momentos intensos, experimentado chispazos de alegría y de ilusión. Estaba disfrutando pero seguía sin ser Feliz.

Andaba ya por Laos, viajaba río abajo por el Nam Ou y ensayaba en mi cabeza variaciones sobre la conversación por Skype que tenía apalabrada con una buena amiga. Fue entonces cuando caí en la cuenta, se abrieron los cielos y me dije aquello de: ¡Franc, que burro eres! Caí en la cuenta que antes de empezar este viaje había creído que iba a ser un continuo de experiencias increíbles salpicadas de alguna que otra reflexión. A estas alturas me di cuenta que este viaje era todo lo contrario: una continua reflexión salpicada de alguna que otra experiencia increíble.

Caí en la cuenta también que había estado “obsesionado” con ser feliz, no porque así lo creyera desde un buen principio. Andaba “obsesionado” con ser feliz porque otro lo había sido antes que yo, y porque yo acepté su verdad como propia. Cegado por las palabras de Ana había despreciado valores como la serenidad, la calma, la alegría, la ilusión, la belleza, la satisfacción. La culpa, palabra muy ibérica y católica, no era de Ana, la responsabilidad era sólo mía. Yo decidí cargar con la cruz, decidí dar por bueno que debía ser feliz, más allá de mis propias vivencias o méritos. Asumí que la felicidad me correspondía a mí. Asumí que era mía por el simple hecho de estar viajando y viendo mundo. Lastrado por el peso de tan descomunal carga y atrapado en ese simple juego de palabras olvidé que no somos lo que aspiramos, somos lo que hemos sabido vivir, sentir y valorar.

Querer ser feliz no me convierte en una persona feliz. Querer ser una persona alegre no me convierte en una persona alegre. Querer estar en paz no me hace estar en paz. Querer que mi pareja sea perfecta no la convierte en perfecta. Querer que mis amigos sean los mejores no los hace mejorar, y esperar que mis padres sean perfectos no los convierte en dioses.

Lo que marca la diferencia no es lo que me ocurre o quien me rodea, lo que marca la diferencia es como reacciono ante los acontecimientos y como valoro a los míos. ¿Viajar por viajar, vivir por vivir, sentir por sentir, amar por amar? ¿Porqué no? Tomar lo que venga, sea bueno o malo, y ser capaz de sacar lo mejor de ello, sin prejuicios. Sin prejuicios.

Ya no quiero ser feliz. Ya me da igual si llego o no a ser feliz. Me conformo con sentirme alegre cuando tengo motivos para alegrarme. Me conformó con disfrutar de cada momentito a la lumbre de un brasero o la sombra de un cocotero. Me conformó con despertarme sereno en la soledad más absoluta. Doy por buenos todos los malos momentos si consigo darles la vuelta y sacarles algún provecho, por pequeño que sea. Nos quisieron hacer creer que tenemos que llegar a la cumbre y que quedarse a 10 pasos es haber fracasado. Y cuando hablo de cumbre no me refiero al Congreso de los Diputados o a Consejero Delegado del Banco Santander. Nos colaron que la cumbre era Doña Felicidad y que quedarse a medio camino era estar incompleto. ¿Si no me siento feliz quiere decir que soy infeliz? Por suerte, NO. Cuán enfermo hay que estar para menospreciar el esfuerzo, la dedicación y el placer de una escala por el simple hecho de no hacer cumbre. Cuan enfermo tuve que estar para menospreciar tanta alegría, aventura, silencio y el rico abanico de matices y sensaciones que produce el viajar. Y todo porque alguien mencionó que había sido feliz y yo no lo era.

Cargamos con cruces porque alguien nos dijo que seríamos correspondidos por el simple hecho de amar y les creímos. Cargamos con cruces porque alguien nos dijo que si trabajábamos duro seríamos recompensados y les creímos. Cargamos con cruces y nos damos de bruces porque el meollo de todo está en que los corazones alegres son los que toman lo que tienen y no aquellos que viven de lo que tendrán. Cargué con mi cruz porque desprecié lo que tenía en pos de aquello que creía que merecía. Teniéndolo casi todo seguía pareciéndome insuficiente.

No se preocupen, ya ando más ligero. Dejé atrás mis ansias y mis aspiraciones de ser plenamente feliz. Duermo bien por las noches y ya no miro con receló a la gente que sonríe por las calles. Y aún así sigo dándole vueltas al asunto, pensando en todas aquellas verdades que di por buenas porque sí, porque lo manda quien lo mandé o porque lo dice la gente. Y ahí sigo dándole vueltas a todas esas cosas que cargo a cuestas en mi mochila, cruces o no, repasando cuáles son realmente mías y cuáles no, y cuáles son las imprescindibles y me hacen bien, y cuáles son las que sobran y sólo me hacen mal porque pesan tanto que no me dejan avanzar, y ocupan tanto que ya no dejan sitio para las cosas buenas que siempre están por llegar.

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.

10 Comentarios

  1. Maria

    Que maco Franc.. si que es veritat que a vegades estem tant obsesionats per trobar la felicitat que ens oblidem que fent el camí ja podem ser-ho. Es com un casament.. que si no disfrutes els preparatius, arriba el dia i aquest passa molt ràpid.
    Una abraçada molt gran!!!
    Maria (i familia)

  2. ;D heheh Tens raó Maria, m’ha encantat l’exemple! ;) Els preparatius d’una festa ja són la festa ;*
    petons al Sergi i al Polete :)

  3. xevi

    joder, hi ha una cosa que és ben certa, aquesta viatge t’està fent reflexionar tan, que això t’està enriquin personalment i et farà més fort… GENIAL!

    • És el que té passar tantes hores de viatje en silenci, que dona temps per donar-li voltes a casi tot ;) Espero que tot sí que acabi servint més enllà de la foto o de l’anècdota.
      Una abraçada, ;D

  4. Vips

    Siempre me gustó cómo escribías!!! y… he leido este post al azar y ya tengo ganas de leer todos los otros. He pillado tu blog unos meses tarde , pero mejor, mucho mejor. Así podré leer cada día un poco de tí, hasta ponerme al día!

    he tenido un pequeño y grato ‘deja vu’ (A New day has come;-)
    un besazu

    • ;D

      Debiste tener el ‘deja vu’ cuando hará unos días abrí por casualidad la carpeta de fotos, y las primera que tenía eran de una escapada a Calella en el verano del 2002. Uá! Estamos todos taaan niños… y entonces me entró un no sé qué cuando pensé que YA hacía 10 años de todo aquello! ;(

      Me alegro que te gusten los escritos y me alegro también que con el asunto Boadas nos hayamos reconectado ;)

      besazo!

  5. Ana

    grande Franc!!
    Ana y Joak

  6. Magda

    superb…comulgo amb cadascuna de les paraules d’aquest post, tot i que estic en fase de aprenentatge encara (L).
    el camí és llarg però tan valuós…. avanti!

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