Filosofía de viaje

“Gonna rise up & find my direction magnetically”. Eddie Vedder

¿Cómo quiero viajar?

Quiero viajar lento y quiero viajar rápido. Quiero viajar a mi ritmo. Preparándolo todo de antemano para poderlo cambiar en el último momento si así lo requieren las circunstancias, al ritmo que me marque el cuerpo. Avanzar y coger carrerilla cuando el viento sople a favor. Detenerme cuando me falte el aire. Poder decir que ‘sí’ cuando me inviten a sentarme. Poder decir que ‘no’ cuando ya no me apetezca estar más. Poder dejar pasar de largo todos los trenes y todos los buses porque ya nadie me espera. Quiero poder recorrer los países para poder peinarlos. Tener el tiempo para mezclar los grandes momentos con los pequeños grandes momentos. Viajo con una ruta que puede cambiar en cualquier momento y viajo sin billete de vuelta.

¿Con quién?

Viajaré con toda la buena gente que me encuentre por el camino. Y cuando lo que me encuentre no sea buena gente viajaré conmigo mismo. Atento de no encerrarme en mi mundo tanto como para dejar pasar de largo grandes oportunidades. Atento a no querer agradar a cualquier precio para acabar pagando las cuentas de gente sin alma. Y mientras tanto seguiré esperando, en secreto, a cruzarme con almas gemelas viajeras. Porque si bien reza el dicho que “es mejor estar solo que mal acompañado”, yo prefiero pensar que “es mejor estar bien acompañado que solo”.

¿Cuál fue el plan de Ruta?

Un círculo no tiene ni principio ni final. El mundo tampoco. Y aún así los viajes tienen que empezar por algún lugar y yo decidí acotar mis esfuerzos bajo la ambivalencia del término  “Sureste Asiático”. Ya saben, por aquello de “el que mucho abarca, poco aprieta”. La Ruta fue una a los 6 meses y evolucionó sobre la marcha cambiando como unas 10, 15 o 20 veces. Tras mi paso por el Suresta Asiático encaré una nueva etapa, el Sur de Asia: India, Sri Lanka y Nepal. Y Estambul se acabó sumado al plan como fin de fiesta y punto final. Con el bueno de Philippe acuñamos en una víspera de nit boja  “que la vida es una secuencia de Planes B”. Este viaje es un continuo Plan B. No me veo viviendo en una improvisación pura, sería agotador. Como casi tan poco como siguiendo una plan fijo, sería agobiante. Mi plan de ruta es suave y continuo, sin sobresaltos que se traduzcan en histerias ni en incrementos de presupuesto, moviéndome lentamente para saborear los países y optimizar mis limitados recursos.

plan-de-ruta-final

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.