A través de paisajes sencillos y sutiles. Trekking Lago Inle, Myanmar

Escribo este post un poco bastante a destiempo. Y no porque la experiencia que narraré no valiera la pena, ni porque fuera tan indescriptible que escape a las limitaciones de mi palabra escrita. Me aventuro a pensar que la experiencia fue tan sencilla (que no simple) que es por es por eso que se me escurre entre las manos.

Fueron tres días de trekking saliendo desde Kalaw y caminando a través de colinas, campos y aldeas hasta las orillas del Lago Inle. Como todo en esta vida, el camino era el motivo y por fin podíamos descansar de coches, monjes, calles, pagodas, luces. Al menos yo lo necesitaba. Como necesitaba también un poco de actividad física intensa, de sol, aire, sudor, nubes y dolor en los pies. Necesitaba de esa grata sensación que reporta el haber llegado a un lugar por el propio esfuerzo, porque fueron tus piernas y tu voluntad las que te llevaron a tu destino. Esto era lo que necesitaba, pero no tenía claro lo que esperaba. De hecho no esperaba nada y tuve la suerte de encontrarme con casi todo.

Primero con el hecho que nuestra guía fuera “la Guía” y que sin Tótó todo hubiera sido distinto, aunque no sabría decir en que manera. Tótó sencillamente emanaba luz y tranquilidad, era agradable belleza andante, sazonada con un poco de sencillez, amabilidad y algo de picardía. La receta perfecta.

Lo segundo que percibí como generoso regalo de los dioses fueron mis compañeros de viaje. El equipo estaba integrado por un interesante y bien equilibrado conjunto de personas “easygoing” como aquí se les llama, con más de cinco dedos de frente por cabeza y con muchas ganas de disfrutar y poner las cosas fáciles a los demás: Scott, Savina, Jarkko, Oliver y Nadja. Lo tuve clarísimo pasadas las dos primeras horas, cuando todos ya habían hablado con todos, se habían presentado y habíamos empezado a compartir el viaje, que no sólo es andar por el monte y tirar fotos. Que también es conocer y interactuar con quien te acompaña.

Los paisajes no fueron impresionantes pero fueron sutiles, creo que tampoco los tildaría de bonitos. Bellos, suaves o delicados serían palabras más adecuadas. Y tan distintos de todo lo que había visto hasta el momento a lo largo de Myanmar donde la jungla y cierta “sabana” parecen ser la norma común y general. Las fotos se explicarán mejor que las palabras, y seguramente también se quedarán cortas en comparación con la realidad.

De todo lo bueno, de todos esos centenares de pequeños momentos, de todas esas charlas sin significado que tanto pueden llegar a significar, de todo ello me quedo con el segundo día entero. Con mi despertar autista habitual al son del Unplugged de Lauryn Hill mientras disfruto del amanecer, de mis compañeros, del desayuno y de las verdades como puños que canta la buena de Lauryn. Con todo el paisaje que casi ininterrumpidamente nos acompaña y con los campos de semillas de sésamo que todo lo salpican de amarillo. Con un cielo rabiosamente azul y con unas nubes rabiosamente blancas y contorneadas. Con un vendedor ambulante de “porras” que surge de la nada montado en su moto. Con el hecho que Tótó ha escogido una ruta donde no encontramos ningún otro turista.

La primera noche estuvo bien, durmiendo en casa de gente local. Pero durante la segunda noche esquivamos al dichoso monasterio y la pasamos en Una Aldea. Ese paseo con el grupo al atardecer, la tontería de los niños y el canto de unas mujeres, que a estas horas todavía siguen faenando los campos con buen humor. Ni las fotos de este atardecer ni las palabras de un servidor nunca podrán describir la sensación de gratitud que sentí. Gratitud con no sé qué. Pero a fin de cuentas Gratitud por un día tan bello que de tan sencillo se me ha hecho tan difícil de escribir.

¿Alguna vez has soñado con dejarlo todo para viajar por el Mundo? ¡Yo también! Trabajaba de Arquitecto en Barcelona, tenía estudio propio y una vida que me encantaba. Pero un día tuve que plantarme y aceptar mis sueños: Quería vivir otras realidades, sin horarios ni calendarios. Viajar, escribir y fotografiar para conocer el mundo y para conocerme a mí mismo.

2 Comentarios

  1. Marta

    Fantàstic , que bé Franc m´encanta
    Marta

    • Bones Marta,

      Constesto ara perquè els últims dies anava bastaaant perdut pel nord de Laos i això de l’Internet no s’estila ;) Moltes gracies pels ànims i espero que l’entrada d’any anés molt be :D

      una abraçada a tota la family

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